Izamal ciudad de las tres culturas

Fue fundada a mediados del siglo XVI en lo que anteriormente eran vestigios Mayas. Es conocida como “La Ciudad de las Tres Culturas”, debido a que en ella se encuentran rasgos Prehispánicos, de la época de la Colonia y de la época actual.
Conocida por su clásico y mágico color amarrillo que se encuentra alrededor de sus calles. Izamal es considerado uno de los pueblos mágicos de Yucatán junto con Valladolid, debido a la gran belleza que estos dos generan, además de mencionar que ambos son considerados ciudad gracias al gran tamaño y a las diferentes actividades que se generan en ellos.
En sus calles se puede observar las calesas tiradas por caballos que llevan a los visitantes por un recorrido a lo largo de todo el poblado, mientras van escuchado la historia de la voz de uno de los habitantes.

Ubicación de Izamal

Izamal se encuentra a una hora al este de la ciudad de Mérida.

El pasado Maya de Izamal

Su nombre se debe a un antiguo sacerdote de la mitología de la cultura Maya llamado Itzamná o Zamná que significa «Rocío que desciende del cielo».
Izamal fue una de las ciudades más importantes de los mayas prehispánicos durante los años 850 y 1000 D.C. igualmente es considerada una de las más antiguas aún más que Chichen Itzá y Uxmal.
En Izamal se construyeron 7 pirámides, entre las que destacan la importancia de ellas por ser considerados templos ceremoniales, cuando los españoles llegaron a América respetaron algunos de estos templo y las piedras de antiguos edificios fueron utilizadas para construir nuevos.

El papa Juan Pablo II y el color amarillo de Izamal

En el año 1992 el papa Juan Pablo II visitó la ciudad como parte de su gira por México, durante la estancia el papa oficio una memorable misa en el atrio del ex convento de San Antonio de Padua, desde ese día todas las casa se pintaron de color amarrillo haciendo alusión a los colores del vaticano.

Principales atractivos de Izamal

Izamal es uno de los grandes atractivos con los que cuenta Yucatán debido a la hermosa ciudad que es, su clásico y único color amarrillo que la distingue, la amabilidad de sus habitantes, los rasgos coloniales que aun conserva, las estructuras Mayas que aun albergan, sin duda alguna Izamal es un gran destino para visitar. Entre sus principales atractivos destacan:

El convento de San Antonio de Padua

El convento de San Antonio de Padua es el principal atractivo de Izamal, el cual está situado en el centro de la ciudad y tiene un hermoso color amarrillo que lo distingue.
Cuenta con un atrio rectangular considerado el más grande de América y el segundo más grande del mundo después de atrio de la Plaza de San Pedro en la ciudad del Vaticano. Es en este convento donde el Papa Juan Pablo II celebró la misa durante su visita.

La Virgen de Izamal

En su interior se encuentra la capilla donde puedes ver un retablo de estilo barroco, así mismo se cuenta con un museo en el cual se puede observar los diferentes atuendos que ha ido utilizando la Virgen de Izamal a lo largo del tiempo, así como fotografías de la visita del Papa Francisco.
Un dato curioso es que la Virgen que se encuentra ahí, es la Virgen de la Inmaculada Concepción también conocida como “la Virgen de Izamal”, a lo largo de tiempo han surgido muchas historias que atribuyen a la imagen de la virgen, desde las cuales se dicen que la Virgen sale por las noches a dar un paseo por la ciudad, entre muchas otras.
Una vez al año durante el mes de mayo se conmemora a la Virgen y la imagen es bajada durante unos días. Al mismo tiempo se realiza la tradicional vaquería, y una misa en la cual acuden personas de todo el estado a celebrar.

Pirámide Kinich Kakmó

Es la más conocida de Izamal debido a su tamaño e importancia, se considera la más grande en superficie del estado de Yucatán y la tercera de México después de la Pirámide del Sol en Teotihuacán y Cholula en Puebla, su nombre significa Guacamaya de fuego con rostro solar, se debe a que los mayas creían que el Dios Kinich baja en forma de guacamayo durante el ardor del sol del mediodía para quemar y purificar las ofrendas o sacrificios.